LA MUSICA, UNA HERRAMIENTA DE COMUNICACIÓN PERSONAL
Todos los seres humanos estamos vinculados de manera muy intima a la música, partiendo desde los tambores y el bajo que marcan los latidos del corazón y el ritmo en el que se mueven nuestras emociones, el piano con sus notas que parecen una nave que te logra llevar a algún recuerdo o sueño, y toda la serie de instrumentos que adornan una melodía desde la instrumental y académica hasta el jazz y estribaciones; todos de alguna manera nos identificamos con algún ritmo o melodía en especial.
Tenemos de manera intrínseca la melodía, la cual, tiene la capacidad de transportarnos a lugares inimaginables, llenarnos de sensaciones que se dicen nacer desde la música, pero que en realidad tan solo nos conectan, afectándonos de manera directa y provocando actitudes, respuestas y decisiones para nuestra vida, privada y social.
Por eso, a la hora de escoger una melodía para escuchar, le sugiero que pueda escucharla o más bien observarla, antes que ella sea quien le domine.
Está demostrado por método científico que la música clásica por ejemplo es degustada por personas que desarrollan la habilidad de contemplar, es decir, logran vivir una vida primero como espectadores de sí mismos y de los demás y luego ejecutorial, palabras más castizas, ven su propia vida desde el ruedo; mientras que las personas que escuchan música popular actúan a la inversa; son personas que tienden a ser compulsivas, es decir, que reaccionar (actúan) rápidamente (precipitadamente) frente a las circunstancias de la vida, antes de mirar las posibles y la mejor alternativa y luego, reflexionan, teniendo que verse, en ocasiones, en aprietos frente a sus reacciones para con los demás. Para afirmar mas la teoría, le agradecería que analizara la siguiente reflexión y sea usted finalmente quien decida, cuál sería la música oportuna para escuchar según el momento que este viviendo:
- La música Black, metal y derivaciones producen: rabia, ira, agresividad, anarquismo, contradicción, rebeldía, extravagancia.
- La música salsa, merengue y derivaciones producen: sensualidad, pasión, deseo, excitación.
- La música romántica, mariachi y derivaciones producen: nostalgia, dolor, tristeza...
- La música trans, dance y derivaciones producen: euforia, ansiedad, aceleramiento...
- La música religiosa produce: reflexión, paz, perdón, caridad.
- La música Clásica e instrumentaly derivaciones producen: creatividad, relajación, inspiración...
Esto es solo un ejemplo; mostrando las variaciones musicales más conocidas en nuestro entorno occidental, pero cada una de las melodías nos ofrecen sensaciones que si las usamos en el momento adecuado, dependiendo de lo que deseamos alcanzar, resultan benéficas para todos, sin que la preferencia de alguna en especial, se convierta en una herramienta de división, sectorizándonos de los demás, sino mas bien para que estas puedan llevarnos a la comprensión del ser en sí mismos y en el otro. En palabras más vulgares para que conozcamos el estado de ánimo del que me rodea y respetando su estado pudiera ser un promotor de nuevas cosas a través de la introducción en otras melodías.
A veces, por ejemplo, nuestros jóvenes rechazan ciertas melodías, ya que les recuerda quizás, una escena vista o vivida durante la reproducción de esta, generando recuerdos indeseables y prefieren, mejor, refugiarse en otras.
Por eso hago esta, recomendación: Utilizar la música como una herramienta de acercamiento para con los demás.
