Rompiendo la cadena del suicidio
El suicidio fue anunciado como una de las enfermedades del presente, haciéndose infortunadamente presente entre los niños y jóvenes de nuestra sociedad.
El suicidio es el desenlace, el efecto, la consecuencia a una serie de causalidades que van más relacionadas con la calidad del tiempo que con la cantidad del tiempo en sí.
El suicidio se teje en el pensamiento de una persona en silencio, hasta que se hace tangible después de haber pasado por el corazón y haber abandonado todo, aun antes de haber dejado de existir; el suicidio es la única salida posible ante una serie de circunstancias que fueron aniquilando la esperanza, la razón, la emoción y propósito de una vid. El individuo que se suicida o ha pensado en suicidarse, es una persona analítica que observa no solo su vida, si no, el contexto de las demás y llevándolas a una totalidad o conclusión, define por si mismo que su vida es un fracaso, que la vida en sí, es una pérdida de tiempo y la existencia o permanencia en ella no tiene sentido, así que decide abandonarla, pues el concepto propio sobre la misma es una suma de experiencias negativas que llenaron de sombrío sus días y su corazón, y que no vale la pena seguir intentando existir, cuando los retos asumidos, han resultado ser parte de continuos fracasos y no existe ni la esperanza, ni la fuerza para darle a la vida otra oportunidad; donde la posibilidad, que el pasado sea reparado, no es incluida dentro de las opciones y la persona decrete que su vida y la vida misma no tiene ni valor ni sentido. 
El suicidio no nace de la noche a la mañana, es solo el final de un camino lleno de eslabones que encadenan la mente del individuo hasta provocar la muerte primeramente sentimental, luego mental y por último física; eslabones formados por la soledad, experiencias sociales y familiares negativas, llenas de mentiras, promesas sin cumplir, compromisos sin asumir; experiencias dolorosas, donde la estima y sueños han venido siendo pisoteados hasta ser anulados, que aunado al constante bombardeo de mentiras y filosofías equivocadas sobre el ser humano que hoy se escuchan, en los medios de comunicación que dominan el tiempo de los niños y adolescentes, donde la posibilidad de ser alguien o alcanzar el equivocado concepto de éxito social es casi nulo, sumándose a la falta de compañía, orientación y dialogo entre padres e hijos, la agresividad, el menosprecio, la competencia intrafamiliar, el desconocimiento de sí mismos y el motivo de su existencia; lo anterior, anulando todo deseo y esperanza de existir. En resumen no tener un buen pasado, vivir un vacio presente y no tener la proyección de algún futuro, anulan toda fuerza y deseo de reto en el ser humano, llevando al individuo a tomar acción sobre su existencia.
Muchos psicólogos opinan que el principio del suicidio, es la separación de los padres (ambiente frente al suceso) o la falta de oportunidades tanto económicas como sociales, pero si fuera así, ¿por qué, jóvenes que tienen ambos padres y tienen un buen nivel socio – económico se están suicidando?
La verdad sobre el suicidio está en la soledad; la soledad le abre las puertas a: Adquirir un conocimiento equivocado sobre la sociedad y la vida, a través de: * compañías inadecuadas (familiares abusivos, empleadas del servicio con vicios y falta de valores, compañeros de estudio o barrio que se encuentran en el mismo estado de soledad, los oportunistas que buscan jóvenes para enrolarlos en actividades que menoscaban la existencia como la pornografía, el sexo desordenado, el consumo de sustancias alucinógenas, actos delictivos) y *los medios de comunicación que transmiten información desordenada.
En muchas oportunidades los padres sugieren que mantener los hijos ocupados realizando actividades extracurriculares, ayuda a evitar la depresión y tener pensamientos suicidas, pero estas actividades, solo está alargando el proceso, distrayendo la enfermedad, postergando el desenlace; realmente lo que puede romper la cadena que condena al ser humano al suicidio es un tiempo nuevo donde una suave tomada de mano, una sonrisa mientras se dialoga en paz puede ser un buen comienzo.
Si solo tenemos un padre, este puede ser suficiente para romper la cadena del suicidio, siempre y cuando las prioridades de ese ser, estén en orden; si nuestros padres nos prometen algo y no lo cumplen, nos mienten pero jamás nos piden perdón, pues es más importante un cliente, poner en orden la casa, su propia opinión o sus falsas creencias, sin importar si estuvieran ambos padres, jamás dejará de ser latente, la presencia de la decepción y depresión, que abonan terreno al sentimiento o posibilidad del suicidio.
El proceso para romper claramente toda cadena que provoca el suicidio es el siguiente:
1. No mentir: que su sí, sea si y su no, sea no. Que si dijo que haría, lo haga y si dijo que no lo haría, no lo haga; así luego haya cambiado de parecer, manténgase en su posición.
2. Sin importar si se ha tenido un buen o mal día en el trabajo, trate a su hijo con respeto, no responsabilice a su hijo por el mal día que tuvo y jamás lo maltrate, corregir no incluye maltrato, muchas veces regresamos al hogar después de un día agotador y encontramos que nuestros hijos no han hecho las cosas de la manera adecuada, sea claro con él y con calma cuéntele que tuvo un mal día que necesita de su colaboración, llámele la atención conversando y nunca pero nunca pase por alto sus errores, sin importar su estado de ánimo, hágale saber la manera correcta de hacer las cosas, y no permita que aquello que no se debe hacer, lo haga, y que lo que se debe hacer, lo deje de hacer; que lo correcto o incorrecto de la vida no esté ligado a su estado de ánimo.
3. Jamás prometa nada… Si tiene un su corazón hacer algo, hágalo, sin decirlo con anterioridad, no vaya a ser que en el camino, algo impida realizarlo y usted quede en ridículo delante de sus hijos.
4. Dedique el justo tiempo a su trabajo, no más del que debe invertir, por el contrario, intente realizar las tareas y obligaciones en el menor tiempo posible, de manera más practica y concisa, y dedíquele ese tiempo a su hijo, llévelo a comer helado, a caminar por el parque, a acompañarlo a sus prácticas deportivas o artísticas, a recogerlo antes de tiempo y regresar juntos a casa, a preparar juntos la cena, etc. Y cuando este en su casa no atienda asuntos del trabajo.
5. Las labores del hogar realícenlas en equipo puede proponer hacer una competencia, el que termine primero recibirá un premio, y sea justo, entréguele el premio a quien verdaderamente se lo ganó, sin favoritismos; formen equipos de trabajo para terminar antes de tiempo y como recompensa ver juntos una película, o salir juntos a montar bicicleta; bueno, las grandes ideas se las dejo a usted.
6. Cuando su hijo quiera callar, respétele su decisión, y cuando le quiera hablar, déjelo hablar, escúchelo e intente escuchar mas allá de sus palabras, evite sobre saltos de parte suya, sobre todo negativos, escúchelo, como si estuviera escuchando a un compañero del trabajo y no a su hijo, si usted desea darle un consejo, pregúntele si desea escucharlo, y déselo sin amenazas, recuerde que usted solo le está enseñando a vivir y no puede vivir por él; se debe enseñar a tomar decisiones y asumir retos.
7. Los días no laborales, sea cual sea el día, invite a su hijo a tener un contacto espiritual, un tiempo que aunque sea recibido por ambos, sea un tiempo de crecimiento y experiencia individual, asista a un culto, a una ceremonia en alguna congragación y muéstrele que es necesario, creer en lo que no se ve, a alimentar su espíritu, a formar su carácter basándose en alguna formación, cualquiera que esta fuera, pero antes, verifique que la que usted escoja o la que ambos escojan, realmente los vaya a beneficiar, que sea un ritual racional, que haga crecer la mente y no someterse a rituales ilógicos que anestesian la razón. Y de regreso a casa comenten sobre lo que experimentaron, vieron o entendieron.
Con la práctica de lo anterior, usted formará en su hijo un carácter especial, el será valioso para sí mismo, puesto que usted ya le hizo sentir el valor que el ya tenía, lo está haciendo tangible; usted será respetado, honrado, amado y tendrá autoridad frente a su hijo, y lo más probable, es que sus días como padre serán deleitosos y nunca más, una carga; sus discusiones serán conversaciones pacificas que traerán beneficio mutuo, tendrán relaciones sanas y crecerán como personas sanas.
Si está interesado en saber cómo detectar pensamientos suicidas en sus hijos y desea contarnos de sus sospechas, escribanos a misión.lavida@hotmail.com
